Introducción

Todas las alabanzas y glorificaciones pertenecen a Al-láh, el señor del universo y la paz y las bendiciones de Al-láh sean con el más noble de los profetas y el mejor de los enviados, nuestro profeta Muhámmad y con toda su familia y compañeros.

Dicho esto:
Los primeros años de la infancia, tiene una gran importancia e influencia en cuanto a formar la visión del niño sobre la existencia. Los conceptos que se cultivan en la mentalidad del niño en esta etapa representan el componente básico de la personalidad del hombre en todos sus diferentes aspectos, y dichos conceptos deben ser compatibles con las condiciones psicológicas, sociales y religiosas del niño, y son importantes también para la construcción y desarrollo del niño de forma íntegra que lo ayuda a comenzar firmemente a embarcarse en el curso de la vida y seguir en su camino siendo una persona equilibrada, productiva y efectiva.

Por medio de lo que el niño escucha y observa, va construyendo su propio modelo de este mundo, y todo lo que queda de su vida después de eso solo será un proceso de modificación y desarrollo de esta visión básica de acuerdo con las circunstancias que le rodean. Y la fuente de conocimiento en la que se basa el niño en esta etapa de su vida son sus padres, por lo tanto, la rectitud de los niños es el resultado de la rectitud y la buena crianza que los padres dan a sus hijos, pues ellos son responsables de la educación de sus hijos. El profeta Muhámmad, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo al respecto: “Todos ustedes son pastores y cada pastor es responsable de su rebaño”.

Está forma de obligatoriedad mencionada en la narración infiere la obligación de cuidar y esforzarse en la educación de los niños. Y como vivimos en una era en la que abundan las dudas y deseos, se hace obligatorio que los padres se esfuercen por criar a sus hijos de manera llena de honestidad, diligencia y esfuerzo, ya que puede ser que alguna semilla plantada por los padres en las almas de los niños produzca frutos y recompensas continuas para los padres después de su partida de esta vida, por lo que el niño es una de las buenas obras que los padres dejan después de su muerte, es decir que ellos recibirán una recompensa por la buena educación que les dieron a sus hijos aunque los padres ya partieron de este mundo.

El profeta Muhámmad, la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo sobre las acciones que generan recompensas para la persona después de su muerte: “ ….O un hijo piadoso que hace súplicas por él [padres]” (Recopilado por Muslim (1631)).

Además, los hijos representan parte de las recomendaciones que Al-láh ha encomendado a los padres, dice Al-láh, exaltado sea: “Al-láh los confía encargar [de la responsabilidad] de sus hijos” [Las mujeres: 11]. Es decir, sus hijos, son el regalo de Al-láh confiado a ustedes –oh padres-, Al-láh les ha ordenado que cuiden sus beneficios tanto los mundanales como los espirituales, deben educarlos, prohibirles cometer las malas acciones y ordenarles a obedecer a Al-láh y tener piedad constantemente. Dijo Al-láh exaltado sea: “¡Oh, creyentes! Protéjanse a sí mismos y a sus familias del Fuego [del Infierno], cuyo combustible serán los humanos y las piedras” [La prohibición: 6].

Los padres son los custodios de sus niños, o los protegen o los pierden y por consiguiente merecerán por ello un castigo, y esto indica que Al-láh, el Altísimo, es más misericordioso con Sus siervos que los padres con sus hijos, pues ha prescrito a los padres cuidar a sus hijos a pesar de que los padres por naturaleza son cuidadosos con sus hijos (Taysir Al-Karim Al-Raahman en la interpretación de las palabras del Mannan, Al-Sa’di (p 166)). Si la crianza del niño dentro de la familia se hizo bien, podrá tratar e interactuar con el mundo exterior de una manera óptima, por otro lado si existe cualquier ausencia del papel de la familia en cuanto a la crianza y educación religiosa y espiritual del niño hará del niño una persona que carece del buen comportamiento (Ver: La familia y su papel en el desarrollo de los valores sociales del niño en la etapa tardía de la infancia, Hussein Azzi, Tesis Maestría en Psicología Social, Universidad Tizi-Ouzou, Argelia, (p. 22)). La educación no es solamente corregir los errores, sino además de ello enseñar, educar y explicar los principios de la religión y las disposiciones de la ley islámica, y el uso de diversos medios para establecer las percepciones y conceptos en el alma, por medio del buen ejemplo, la exhortación, las historias, los cuentos, etc. (Ver: La Da’wah: Habilidades y Estilo, Shehata Saqr, (p. 271)); de esta manera se logra una personalidad equilibrada y activa en la vida y en la sociedad.

El libro está dividido en dos capítulos: el primer capítulo sobre la formación espiritual, y este capítulo incluye muchos de los fundamentos y principios que serán de gran ayuda para los padres en el proceso de la crianza de sus hijos -si Al-láh permite-. El segundo capítulo trata sobre: Los modelos prácticos para responder las preguntas doctrinales de los niños, y en dicho capítulo presentamos una colección de preguntas comunes entre los niños de todas las edades, especialmente sobre las preguntas en cuanto a los seis pilares de la Creencia Islámica, y dar una explicación de cómo contestar dichas preguntas.

Al-láh es el Dador del éxito, Él es el que guia al camino recto.

Abdullah bin Hamad Al Rakaf